sábado, 15 de enero de 2011

La crisis, las crisis

   Nos están vendiendo milongas con el tema de la crisis. Creo que el hombre, siempre ha pasado por etapas a cada cual más dura a lo largo de su existencia. Si miramos un poquito atrás, comprobaremos la cantidad de guerras, o dos grandes guerras (que no fueron poco) que ha padecido la humanidad... hambrunas, epidemias, desastres naturales y un largísimo etcétera. Claro está que si miramos sólo en nuestra geografía, no nos quedamos al margen. Una gran guerra civil provocada, ya sabemos casi todos cómo (digo casi, pues algunos aún no se han enterado y tal vez, nunca lo hagan), y las consecuencias de un período de ostracismo que vivieron miles de personas aquí, y sobre todo, fuera de nuestras fronteras. El aislamiento con el resto del mundo y sus gravísimas consecuencias... un largo e interminable peregrinar en busca de una sociedad libre y democrática. Pero no quiero hablar demasiado de ello.
    Hoy lo que quiero expresar, es que antes (hace muy poco) tenía trabajo y por nimio que fuese mi salario en metálico, me hacía tener cierta solvencia, que hoy, no  tengo. Por suerte, trabaja mi mujer. Antes no era rico, pero ahora lo soy bastante menos; tampoco quiero serlo. A primera vista, lo que deduzco de todo esto de la crisis, es que el pobre es más pobre, y el rico más rico.
   Pueden apuntar ustedes algo que es fácil de discernir, y para mí representaría la paradoja más rocambolesca de todas: "la madre de todas las paradojas", que viene a ser algo así: la economía mundial se hunde; la Banca se hunde, y con ella nos hundimos todos (ya sabemos que la Banca y las entidades financieras, son las que dirigen el cotarro por encima de cualquier gobierno) así pues, para que no nos hundamos más todavía, se tiene que salvar a la gran Banca con dinero público... ¿no es esto una paradoja...? A mí me parece que sí; y si no lo fuese, ya la bautizo yo! Este es el gran escándalo de la crisis. Lo más grave de todo, es que no hacemos nada para luchar por lo que nos corresponde... así nos va.



  Las crisis (en plural), son otras de índole más personal o de andar por casa. Las que tenemos cada uno de todos nosotros. Las que nos azotan diariamente, y como consecuencia de la primera crisis (en singular) andamos más perdidos, más desconfiados, más despistados (algunos más que otros) y en definitiva más estresados. Yo, tengo una existencial que me hace plantearme muy mucho quedarme pegado a las teclas del ordenador y estrujarme (como decía mi querida cuñada) "las meninges"... así pues, haré un alto en el camino y me retiraré a mi templo particular a meditar. No es un adiós, pues apareceré cuando menos se espere pues tengo una entrada prometida (y casi terminada)... mientras tanto, muy buenas noches y buena suerte.


    

lunes, 10 de enero de 2011

La gran partida de ajedrez

   Esta misma mañana al abrir el periódico (virtual)  y encontrarme con la noticia (tal vez) del día y de muchos días, mi impresión fue impulsiva y me llevé una alegría desmedida tal vez.
   Cuando reflexionas sobre el tema, ese impulso se convierte, primero en contemplación, y segundo, te dejas llevar por la duda, cuando escuchas las diferentes valoraciones de la clase política, donde una vez más, esto le suena a más de lo mismo. Para unos, más que para otros y según el color político de cada uno. Lo que esperan todos, es algo que de producirse, vendría a ser algo así como descubrir la vacuna milagrosa para combatir cualquier enfermedad grave... incluso si eso se produjese, dudo que todos estuviesen contentos por igual. A unos les parecería un triunfo del estado de derecho, de la sociedad en su conjunto, de la lucha por la igualdad de valores y en definitiva, el logro por antonomasia del Gobierno; y para otros, todavía sería una cortina de humo con la que tapar la crisis, los fracasos de la política y tal vez, les produjese un ardor de estómago o algo peor.

   Lo que todo el mundo quiere, que es acabar de una vez por todas con los atentados terroristas, quizá esté próximo; pero lo que no van a escuchar, es lo que quieren escuchar: sin condiciones.

   Yo creo que podía darse una situación cuasi rocambolesca, en la que se terminase de una vez por todas con la violencia de ETA, y al mismo tiempo, fuese condicionada, pero sin que lleguemos a saberlo oficialmente. Recuérdese que en la etapa donde gobernó el PP, ya hubo encuentros entre Gobierno y ETA... donde nunca pareció que hubiesen existido. Cuando de acuerdos se trata, siempre hay condiciones sobre el tablero, ¿o no? Claro está que si esto sucediera, tendríamos diferentes versiones, según el partido en el poder.

   Yo por si acaso, brindaré con champagne.... creo que tarde o temprano, y de una forma u otra, ETA acabará esta partida de ajedrez derrotada, tal vez, con un "Jaque Mate" por parte de la sociedad en general.



   ETA, y su movimiento de pieza sobre el tablero. Ahora nos toca a todos mover ficha...

lunes, 3 de enero de 2011

¡Feliz conciencia tranquila!

   Somos microorganismos en una canica azul que se mueve en torno a su eje a una velocidad de más de mil kilómetros por hora y al mismo tiempo, ésta se desplaza en su masa galáctica a más de trece kilómetros por segundo en una dirección desconocida. Toda esta masa con su canica girando y desplazándose al ritmo (tal vez) de una música desconocida, es prácticamente inapreciable; todo esto supone un nulo movimiento donde nuestra asombrosa capacidad de inventiva y fantasía, ve como algo milagroso. Nada de ello es cierto y según parece, el movimiento inventado, no es más que una ilusión (tal vez con doble sentido) para no admitir que: primero, somos esos microorganismos que actúan (incluida la ilusión) sobre esta canica azul y la va destruyendo; y segundo, que ya está destruida pues al ocurrir en un universo estático, ya no estamos siquiera aquí, la tierra no existe, y tal vez, nunca haya existido.



   Ahora hemos acabado de un plumazo con la música de Mozart, de Bach, de Beethoven... con las pirámides de Egipto, el Machu Picchu, los Moais de la Ísla de Pascua y todas las maravillas colosales, levantadas no se sabe cómo... las pinacotecas, las cadenas montañosas por donde aparecía el sol cada mañana... de paso, también hemos acabado con el caos financiero, el consumo voraz... la hambruna y las guerras. 

lunes, 27 de diciembre de 2010

La sonrisa autómata

   Y resulta que llegando a la entrada de la cafetería, comprobamos como ésta, está casi repleta y no queda una sóla mesa vacía. Pese a ser de reducido espacio, comprobamos que los padres y niños, esperan ansiosos la llegada de la camarera que los atendrá con rapidez para dar comienzo su merienda. Nada de esto ocurre y pese  a observar que tras la barra, dentro en la cocina, (se aprecia el movimiento) y por la pequeña sala, abunda el personal que se mueve de un lado para otro cual autómata, incluidas unas sonrisas que a veces, se le caen.
   Decidimos esperar para tomar un café los adultos (tres) y dos batidos de chocolate los pequeños (dos)... tras una larga espera, conseguimos una mesa y nos apresuramos a tomarla casi hincando una bandera en el centro de la misma. Otra larga espera nos espera para ser atendidos. Percibimos el movimiento en torno nuestra de las camareras pero parecemos invisibles, o tal vez, como por arte de magia, ahora que abunda la misma y más en estas señaladísimas fechas, nos hacemos realmente invisibles. Conseguimos por fin ser escuchados y el pedido se hace sufrido: un café con leche, descafeinado de máquina y un té; para los niños dos batidos... nos dice la amable camarera que sólo tienen batidos naturales a 3,15 euros. Me acojona la cifra y lo repito en tono irónico, que la camarera en su papel de autómata, no entiende... pedimos entonces dos vasos de leche con cacao (que al parecer no es natural)... ¿si el batido a 3,15 el vasazo, era natural, el vaso de leche con cacao, qué es?...
   Llegado el momento en que se nos sirve por fin, tras una larguísima espera, se nos va la camarera dejando la mesa sin concluir la tarea y donde sólo hemos visto la leche de los colacaos... el café y descafeinado, a medio servir  pues olvidó de poner la leche. Le apunto a la camarera lo sucedido y esta vez, si soltar su sonrisa autómata, asiente y dice servirnos enseguida. Nada más lejos, y para cuando esto sucede, mi café está bastante frío y yo bastante cabreado. Una pena no haber puesto ojo en el cronómetro, pues tal vez se habría batido algún record (entre otras apreciaciones mías) y haber entrado por la puerta grande en el Guinness de los Records...




   Una vez hemos salido de la cámara de pruebas (tal vez se podría haber estado filmando para un programa de cámara oculta)  y  recolocado nuestros sentidos, se suceden acontecimientos normales dentro del mastodóntico Corte Inglés, salvo cuando decido abandonar el mismo acercándome a recoger el vehículo al aparcamiento de dimensiones (tal vez) más descomunales que las plantas de arriba y donde parecería albergar todos los vehículos de una gran ciudad confiscados como por arte de magia.
   De nuevo tengo que dirigirme a un autómata, esta vez en forma de cajero donde me habla una voz que desconozco y sospecho que esa voz, es la de mi conciencia o algo más grande... no me admite billetes de veinte euros!... salgo a por cambio, y en ello empleo bastante tiempo en mi aventura donde voy esquivando personas, objetos y creo que hasta utilicé un machete para apartar la maleza de la jungla. Cuando por fin regreso al autómata-cajero, introduzco las monedas y... sorpresa!, los veinte céntimos que me solicita, sólo los admite en una moneda y no en dos de diez... todo un logro de la tecnología!... hablo con mi,  ya conocida voz y me soluciona el problema.
   ¿Alguien cree que ya me podría marchar?... se ha equivocado! Una vez estoy en la salida y donde he formado una cola de coches que vendría a ser algo así como la cuarta parte del contenido que había unas horas antes en los subsuelos del gran comercial,  y donde no he comprado nada por que ya no sabía dónde me encontraba, el cajero me "escupe" la tarjeta una y decenas de veces... no puedo marcharme!.
   He de ponerme de nuevo en contacto con mi voz amiga que esta vez, si me soluciona el problema y por fin, la barrera se abre...

 He  salido a la calle donde la luz de las farolas, adornos navideños y otras chispas, de las que desconozco su naturaleza, me hacen sentir liberado... Navidad!, dulce navidad... y eso que yo, desconozco todo sobre ella. Qué feliz me siento! aunque los Reyes Magos, me traigan carbón (si por escrutar mi mente, les hubiere dado)...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

"Conditio sine qua non"

   Hoy me levanté optimista y he de reconocer que pese a ser invierno, no tenía nada de frío. En la calle, todo el mundo ataviado con sus abrigos o anoraks, bufandas y guantes... y con cara de estar pasándolo mal. Yo salí para el cole con Pablo de la mano y pese a que él si iba bien abrigadito, (es pequeño y hay que protegerlo) yo sólo llevaba una camiseta sport (sobre una interior de tirantes) y un vaquero. Me asombro de no sentir el frío que percibo en el resto de padres que acompañan a sus hijos al colegio. 
  Existe el convencimiento de que cuando alguien quiere ser visto, sólo tiene que llamar la atención de una forma visible y clara; si todo el mundo pasa frío y yo voy como si fuese primavera, llamo la atención del respetable y hasta de quien no me conoce... no siendo esta mi intención, trato de pasar desapercibido; mas sin querer, todos me miran como bicho raro...

  Nada más abrir la puerta de casa, me encuentro con la vecina que viene de pasear al perrito y me saluda con una sonrisa en la que intuyo su  pensamiento: ¿Dónde va este con el frío que hace de esa guisa?.
  El ascensor que ha dejado libre mi vecina, se me escapa al piso de arriba y oigo a mi vecino toser y reconozco rápidamente de quién se trata. Cuando el ascensor queda libre (el otro está ocupado aún) requiero su presencia y al abrir la puerta, decido no utilizarlo pues la cabina está inundada por el humo del cigarrillo de mi vecino con tos... espero al otro, y por suerte, nadie ha fumado dentro. Mi hijo me pregunta a qué huele dentro (él tiene un olfato buenísimo, pero quiere que yo le diga) y le contesto rápidamente que huele a basura; compruebo que mi vecino del segundo piso, regresa del contenedor de la basura y no quedándome otra, y por la experiencia de haberlo visto sobre la misma hora y casi todos los días, le anoto un punto nuevamente a los muchos que ya tiene. Cerca del quiosco de prensa, observo a un vecino de los bloques de más abajo con su perro (sin pedigrí ni raza aplicable) cómo está ojeando el periódico mientras el can, hace sus necesidades fisiológicas ("conditio sine qua non" de todo ser vivo que se alimenta por vía oral y excreta por vía rectal) en la acera por donde paso todos los días y donde yo, con mi atolondramiento normal, a veces pongo el zapato justo encima de las heces del animal, que su dueño no retira nunca. De camino al cole me encuentro varios pasos de peatones, por donde siempre me dispongo a cruzar y donde me encuentro el típico lío del tráfico que parece normal, pero no lo es por el simple hecho de encontrarme vehículos aparcados en doble y triple fila, el bus que va con prisa y no se detiene en el paso de peatones, y en lugar de utilizar su parada, se detiene (¡si sólo es un momento!) en la vía obstaculizando el paso de los demás vehículos y el de los peatones que quedamos encajonados... cuando por fin conseguimos cruzar, encontramos por la acera a los padres, niños y niñas camino del colegio y donde muchos de éstos, sin llegar a comprender cómo, también obstaculizan el paso pues pareciera existir una competición o algo parecido y te llevas algún golpe con el carrito y si está lloviendo, de paso te apartan del camino con los paraguas amenazantes; si no te andas con ojo, te pueden saltar uno.
   De regreso del cole, realizo el mismo ritual y tomo el mismo camino por donde voy encontrándome casi las mismas situaciones pero a la inversa... y la gente me observa que yo voy tan feliz y contento porque no llevo frío. Me miran y creo adivinar qué piensan; ¿y después de todo, soy yo el raro?.


Lomovídeo from Rafa Ordóñez on Vimeo.



   Pablo no hace más que mirar el césped del jardín siempre que tiene ocasión, y se acerca sigiloso hasta llegar al bordillo por donde camina cual funambulista, sobre la cuerda en perfecto equilibrio. Él sabe que no debe pisar el jardín, no debe adentrarse porque hay que cuidarlo... observamos a poca distancia de donde nos encontramos, cómo una furgoneta aparca en doble fila y se apean de la misma, dos chicos de nacionalidad china; éstos se disponen a sacar los bultos para llevarlos a la tienda, justo al otro lado del jardín.
   Sin respuesta posible quedo cuando mi hijo me pregunta por qué los chicos, atraviesan el jardín cargados con las cajas sorpresa, en lugar de hacer lo que todo el mundo hace y que él, trata de cumplir pese a su deseo de revolcarse en el verde, y sentir su creciente libertad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Una vaca en el tejado

   En uno de mis paseos matinales por el campo que circunda la ciudad, vi a lo lejos una casita y alzando la vista, sobre su tejado, pude contemplar atónito como había una vaca postrada sobre el mismo. Me pregunté cómo era posible que una vaca de dimensiones colosales, hubiese llegado allí. De qué medios se valió para encaramarse al tejado. Me pregunté igualmente cómo podía un tejado, soportar el peso mastodóndico de la ingenua vaca y si éste, soportaría por mucho tiempo. Llamé de inmediato a la puerta que estaba cerrada y no obtuve respuesta alguna. Miré por mi rededor, y no vi a nadie. Sólo la vaca y yo estaríamos en el lugar, tal vez en muchos kilómetros a la redonda. La vaca, sentada tranquilamente al sol, miraba hacia abajo donde yo me encontraba. Quizás pensaba de forma parecida a la mía y no daría crédito a la situación. Lamenté profundamente no llevar encima una cámara fotográfica. Pensaba mil cosas a la vez cuando alcé la vista de nuevo y vi cómo la mole lechera, iniciaba una elevación y comenzaba a sobrevolar el tejado. Me senté sobre el terreno y disfruté del vuelo de la vaca, hasta verla desaparecer por el horizonte.
   Cuando estuve de regreso a la ciudad, me encontré con un vecino y lo tomé como rehén para contarle lo sucedido. Cuando hube terminado, éste me contestó que no me preocupase, que oraría por mí.
   Se marchaba ya cuando le espeté que no lo hiciese; no era yo creyente y además, no era necesario. Él se volvió y me dijo que en cierta ocasión, estando enfermo con unas fiebres muy altas, vió a Dios y estuvo hablando con él. Nadie lo creyó entonces, aun así él había sido creyente desde siempre y desde ese día, más aún. 
   Marchaba a contar mi experiencia a cualquiera que me creyese, cuando le dije a mi vecino que no se preocupara. La gente no se creé nada y éramos por ello unos incomprendidos. ¿Por qué iba yo a dudar que  mi vecino hubiese hablado con Dios?


La espera from Rafa Ordóñez on Vimeo.

   Posteriores salidas al campo, no me han ofrecido la posibilidad, más que de esperar acontecimientos...




martes, 7 de diciembre de 2010

Un mensaje en poco más de un segundo



   Llegué en poco más de un segundo. Luego tardé algo más en llegar hasta la cara oculta, donde me esperaban dos emisarios y donde sólo se comunicaron conmigo a través de mensajes telepáticos. No querían preguntas y sólo admitirían mis dudas al respecto o interrogantes, pero no responderían. No harían otra cosa  que no fuese ofrecerme de buen grado, el mensaje para  que fueron enviados. Por momentos, los miraba y me preguntaba cómo iba yo a entender nada de lo que me pudiesen transmitir, en un idioma que a buen seguro no reconocería. Poco tardé en salir de dudas y comprobar que no sólo entendía perfectamente los mensajes transmitidos, sino que lo hacía sin esfuerzo alguno; me aseguraban que captaba perfectamente la transmisión, pues ellos eran los artífices de tal milagro. No me sorprendió en absoluto aquello que iba almacenando en mi memoria; ya intuía de qué se trataba. Me dijeron por último antes de marcharse, que sólo debería de saberlo la gente de mi entorno más cercano y de confianza. De todas formas, nadie creería una palabra de aquello que fuese a comunicar y en todo caso, poco se podía hacer al respecto. Sólo quedaba la resignación, aceptación y esperar con absoluto estoicismo, la llegada de lo inevitable. 
   Cuando estuve de regreso, dudé en hacer uso de mi información y la guardé hasta hoy.


Space from ellefolk on Vimeo.


   Nada, ni siquiera la física cuántica, tiene la respuesta...

   

jueves, 2 de diciembre de 2010

Glenn Gould

   Glenn Gould  fue un pianista canadiense atípico como sólo él. Un genial interprete del piano donde parecería que éste se acoplaba a él y viceversa, una vez se sentaba en su (también) atípica silla. Ésta, era tan vetusta como los grandes pianos de cola que utilizaba el mismo Beethoven. Una silla de la que él, había ordenado que se recortasen las patas, para así quedar más bajo y cerca del piano. Parece ser que fue su padre quién le hizo el apaño, siguiendo las instrucciones del pianista. Un asiento que parecería quebrarse al soportar el peso de Gould y tan desvencijada que habría que preguntarse tal vez, cuando sería la última vez que la utilizase en sus pocos conciertos que llegó a ofrecer ante un público (quizás) dividido por sus extravagancias. Nunca, en ningún concierto, tomó otra silla que no fuese la que él llevaba. Gould, tardó muy poco en abandonar sus conciertos ante ese mismo público y lo hizo para dedicarse a sus grabaciones que tanto tiempo y mimo dedicó.
   Cuando Gould interpretaba algún tema (generalmente las obras de Bach, que pese a no haber sido compuestas para este instrumento, pues lo fueron para clave, ya que al mismísimo Bach no le agradó demasiado el gran piano de cola  inventado por Cristofori en el año 1700, Gould las interpretaba al piano con una clase y sensibilidad sólo a su alcance) se colocaba lo más próximo al piano, con su silla "adaptada" y se aislaba del entorno; también era frecuente verlo con su abrigo, bufanda y mitones, hiciese el tiempo que hiciese: comenzaba entonces su comunión entre la música del compositor alemán, el piano y su asombroso tarareo al tiempo que percutía las teclas blancas y negras del monstruo donde brotaba la música. Con su peculiar forma de interpretar las "Variaciones Goldberg" donde su canturreo y el sonido celestial de la partitura de Bach, no dejaban indiferente a ninguno de los presentes en la sala, renacía Gould una y otra vez. Creo que a Gould, le era indiferente pues tal vez pensaba que una vez en la ejecución de la obra, no sólo no sobraban los sonidos emitidos por él, sino que lo creía oportuno pues era la forma de concentrarse y no restaba calidad a su interpretación. Posiblemente a Bach, no le habría importado en absoluto... 
   Es fácil comprobar en un gran número de sus grabaciones éste detalle; y  creo que en la historia de la música interpretativa más reciente, es caso único. 
   Años después de su muerte, exámenes científicos llegaron a la conclusión de que Gould, tenía el  síndrome de Asperger. Falleció con sólo 50 años, un 4 de octubre de 1982, de un derrame cerebral.















   En cierta ocasión, alguien me preguntó: ¿qué es la música?... Yo, respondí rápidamente que no era otra cosa que el orden ascendente y descendente de los sonidos, ordenados en el tiempo... básicamente, ésto es así; pero hoy podría añadir bastante más, con la espalda bien cubierta por el paso del tiempo y la certeza de que lo que te regala la música, no es otra cosa que "consciencia".

Con esta silla y no otra, Gould ejecutaba a la perfección el piano frente al que se sentaba


La silla del genial Gould, frente a su piano.
[glenn+gould+llevando+su+silla.jpg]
Glenn Gould, siempre llevaba su silla con él. No había concierto donde no la utilizase.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Crimen perfecto

    A decir de los criminólogos y científicos, la definición informal del "crimen perfecto" existe. Yo iré más allá porque creo que la definición, debería ampliarse muy mucho.
   Muchas veces he coincidido con alguien donde hablar de este tema, suponía una incursión en la dialéctica más filosófica del término y donde además, se pasaba a lo ético o moral que envuelve la nebulosa mental del ser humano. Siempre hemos discutido sobre si existe o no este  crimen perfecto.... pero yo, he creído que sí.  En el momento que el crimen que queda descubierto, deja de serlo (en casi su totalidad) pero habría algunos crímenes sin resolver,  y podían denominarse de esta forma: "crimen perfecto"... aun así, voy más allá. Este crimen sin resolver, para mí no resulta del todo "perfecto" por la sencilla razón, de que es visible, y lo único que faltaría por determinar, es quién o quienes lo cometieron; no lo es todavía... para mí el crimen perfecto, es aquel que ni siquiera tenemos conocimiento que existe; es decir, aquél que habiéndose cometido, no existe la certeza siquiera, de que es un crimen.  En el momento que se encuentra un pequeño rastro, una pequeña muestra de que puede haber un crimen en la desaparición de algo o alguien, éste comienza a perder el término. Mientras no sepamos absolutamente nada de una "desaparición", por anónima que ésta sea, puede ser que está inmersa en el término; ese es el crimen perfecto. Pero hay otro más auténtico todavía...

   La Amazonia desaparece un poco cada día, un poquito más y más... tala indiscriminada de árboles, para las plantaciones de soja (esa semilla que permitirá al hombre, entre otras cosas, producir el combustible ecológico del futuro) extensiones descomunales de masa forestal desaparece cada día y lo peor de todo, es que lo hace ante nuestros ojos. Atónito me quedo, al ver cómo la gran mayoría de los mortales, lo ve como algo natural: los gobiernos no luchan para preservar el gran pulmón del planeta; hay muchos intereses al rededor del negocio de la madera y un largo etc... ¿No vemos acaso las consecuencias nefastas, a medio y largo plazo para nuestro entorno, y que por el momento, es el único donde podremos sobrevivir?... CRIMEN PERFECTO.

   Vivimos en un mundo que se dice desarrollado, celebramos la Navidad con nuestros seres queridos, la Semana Santa, igualmente; las vacaciones de verano, nuestros hijos en los mejores colegios... tenemos el mundo a nuestros pies en lo que a consumo se refiere; un sueldo que nos permite ésto y más cosas. Y hasta somos capaces de darnos golpes en el pecho cada domingo. El que asiste a misa, pulga sus pecados y cree que todo el mundo es feliz, como él; que todo el mundo vive en occidente y tiene derecho a salir a la calle a pasear, respirar el aire más o menos puro,  porque le ha tocado vivir en ese mundo de libertades, y por ello, contaminado por el progreso... pero no; hay gente que muere simplemente porque una industria que maneja los fármacos, se permite el lujo de utilizarlos como conejillos de indias por el simple hecho de vivir en países de segunda o tercera división... que mueren porque no llega ese fármaco que con anterioridad,  ha sido experimentado con sus generaciones más recientes, y que sólo estará disponible en escaparates de farmacias cada vez más iluminadas y  más acogedoras... donde una persona muere de sed, simplemente porque el agua potable, no surte por un grifo metalizado e instalado por un fontanero profesional... donde simplemente, en una guerra que los gobiernos más demócratas denominan "civil", mueren niños armados con fusiles y ametralladoras que arrastran consigo a duras penas; soldados que se anticiparon a su tiempo... morir, por el simple hecho de no haber nacido en un país demócrata, libre y aseado donde todo huele a colonia y polvos de talco... esos gobiernos que comprueban todas estas barbaries están dejando impune el crimen: CRIMEN PERFECTO.

   En una entrevista efectuada al Nobel de la Paz, José de Sousa Saramago, más conocido por todos como Saramago, dejó una sentencia que me puso los pelos como escarpias (hablando en tono coloquial)... dijo: "lo obsceno, no es la pornografía.  Lo obsceno, es que se pueda morir de hambre"...


   El crimen perfecto existe, y además el ser humano, esa fiscalía general y mundial que representaríamos todos, no actúa; está sucediendo ante nuestros ojos y al no percibirlo, pasa a ser "el crimen perfecto".


    * Fe de erratas. Cuando he mencionado a Saramago, he dicho "el Nobel de la paz"... me equivoqué; pero ¿no debería la Academia Sueca nombrarlo como tal? Yo, de una forma simbólica y testimonial, hago del error el nombramiento.